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Inicio / Cuenteros Locales / Iwan-al-Tarsh / LIMPIEZA

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Dedicado a Ikalinen

Mr. Brown pasaba la mayor parte del tiempo sentado en un sillón de la sala, leyendo el diario mientras fumaba su pipa, con el perro echado a sus pies.
Es decir, exactamente como aparece en la imagen que figura en la página 24 de “Mis lecciones de inglés” (primer curso), libro del que literalmente había salido.

A Ruth no le molestaba la génesis inusual del hombre con quien se había casado, porque su amplitud mental era aún mayor de lo que habrían permitido suponer su falta total de prejuicios y su aspecto estrambótico.
Sólo le fastidiaba un poco, de vez en cuando, que le preguntaran por sus (inexistentes) suegros y cosas así.
Por lo demás el hombre había resultado un compañero soportable, amante aceptable, y así, todo terminado en “able”, o sea: más de lo que se puede decir de la mayoría de los maridos.

Incluso le “había dado” dos hijos, como suele decirse, aunque a Ruth esta expresión la ponía de la nuca: “¿Que me dio qué?, ¡minga me dio, yo los tuve que parir, hijos de puta!”, le he escuchado decir, y debo aclarar que no llamaba “hijos de puta” a sus propios hijos, sino a los que empleaban el odiado lugar común.

Tampoco le molestaba, lo aclaro, que el tipo se pasara todo el tiempo en la sala, leyendo el diario mientras fumaba su pipa, con el perro echado a los pies de su sillón.
Lo que le jodía de verdad era que la empujara constantemente a desprenderse de cosas en desuso, lo que (para colmo) coincidía con su sentido de la lógica, pero no con un irracional instinto que la impulsaba a volver a guardarlas cada vez que se decidía a “hacer limpieza”.

Es que Ruth, en el fondo, sentía que cada objeto contenía dentro de sí un pedazo de su vida, la que se iría con él si no lo conservaba. Sobre todo tratándose de documentos, archivos… digamos papeles, para generalizar.
No se te habrá escapado, agudo/a lector/a que el libro también era de papel, y habrás imaginado que lo guardaría con celo.

Y no te has equivocado: celo especialísimo, diría yo, porque una de las cosas que Ruth ignoraba de manera absoluta era lo que sucedería si los ojos del Mr. Brown que tenía sentado en la sala (compañero de tantos años) se posaban alguna vez sobre la imagen del Mr. Brown del libro, que ella había usado en su primer curso de idioma inglés (y la había acompañado, también, desde entonces)

Lo cierto es que un buen día nuestra heroína se decidió y, calculando de manera milimétrica (perdón por la licencia) el momento en que pasaría el camión de la basura hizo de tripas corazón, acarreó hasta la planta baja sus recuerdos y quedó casi en trance, aguzando el oído para el último y acústico adiós.

Pero el sonido que llegó hasta ellos no fue de femateros: lo que escuchó fueron los pasos en la escalera de su flemático esposo, quien, naturalmente, en ese momento no estaba sentado en su sillón, leyendo su diario y todo lo demás que ya sabemos.

¡Pasos que se detuvieron, por un lapso que le pareció interminable!
El hombre, evidentemente, había encontrado la pila de cosas por ella acarreadas con dolor de alma y de músculos. El corazón se le paró en el pecho, por un instante. Luego comenzó a latir de manera alocada, tal como suele suceder en ocasiones semejantes.

Los pasos, por fin, volvieron a escucharse, ahora más lentos, según le pareció. Distinguió con claridad el sonido de la puerta al abrirse y luego cerrarse. Después, una especie de chasquido sobre el piso de parqué y nuevamente el silencio.
Se asomó con un miedo que no soy capaz de describir y entonces lo vio: allí estaba, inmóvil, su compañero de tantos años.

Texto agregado el 14-10-2006, y leído por 705 visitantes. (35 votos)


Lectores Opinan
2006-12-26 12:33:53 Una historia muy buena. Hacer limpieza es necesario mas a menudo de lo que imaginamos***** eslavida
2006-11-29 20:53:36 me senti muy identificada con ruth y su afán por gusrdarlo todo como un recuerdo... es que, es tan dificil desprenderse del pasado!!, en especial en el caso de ruth, en que su marido no le da un presente muy..entretenido alondratolondrada
2006-11-11 16:26:28 Heeeeyy!! Soy lentaaa!! ¿Cómo puedes jugar con mi cerebro así? Este texto es raro... creo que por allá me alteró una de mis pocas neuronas. Genial. Mis aplausos, caballero. Athenea
2006-11-08 03:23:51 Sos un genio!!! Me encantan tus cuentos, son totalmente diferentes a todo lo que he leido antes. Te dejo un beso...azul. NANAI
2006-11-07 18:01:25 Salvaje texo, de todo mi gusto madb
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