Viernes, 10pm, aún hay un par de sillas en el bar.
Una "Corona" por favor, entre ese inconfundible sabor y el toque del limon los rostros se transforman, se vuelven ajenos, altos y extranjeros. Sin darme cuenta estoy rodeado, ya nadie habla en mi idioma y menos me interesa entender lo que dicen. Al final de la noche, todos esos "One beer" salen de allí acompañados, y yo, yo solamente pago la cuenta.
Sabado, 2 am, tengo una idea: La proxima vez intentare hablar en cualquier lengua y muy seguramente me confundiran con uno de ellos... |