Deja de agarrar las estrellas y cógeme de súbito, sacúdete ese polvo espacial que aún recorre tus cabellos y sonríeme sobre aquel cometa azul… No tapes el calor de los corpúsculos matutinos pues quiero que decante la noche, aterrices en mis piernas mientras te abrazo y soplemos galaxias infinitas entre el sudor de los labios nuestros. |