En una muy, pero muy lejana galaxia, la organización universal, regido por la plutocracia (una vez se intentó con la República, pero ya saben que ocurrió por culpa de ese tipo de gobierno) debía escoger a los representates maximos de todo el organismo, y cuando se habla de “todo” se refiere a todo el universo, incluyendo los terrenos de los “hoyos negros”, que siempre son mirados en menos por no poseer ningún valor urbano, lo que se construye allí es succionado, el mayor sabio de la reunión (sabio, por saber donde invertir el dinero, recuerden es un gobierno regido por la plutocracia) iba a comenzar leer su gran discurso cuando de pronto, por su mente, aparece la sensación que dentro de todo el universo existían un pequeño grupo de seres, que no tenían idea de lo que ocurría allí.
El Sol de la tarde me despertó, comencé, lentamente a descubrir donde me encontraba, tirado sobre el cesped de una plaza, al tratar de ver la hora descubrí que ya no tenía reloj, con lo que reflexioné rápidamente y comencé a buscar de inmediato mi billetera, se aclaró cualquier duda, ya no la poseía, sólo me quedaba el celular, un modelo antiguo, me preguntaba por que no me lo habían quitado, quizás por cargar la mochila de 5 kilos, que es la bateria del aparato. Sorpresivamente suena el celular y contesto.
-Aló?-pregunto.
-Aló, Woody? –me responden.
-Si!! Vincho?. ¿Donde estas?, me han robado todo-miro la mochila y rectifico- casi todo y estoy en una plaza.
-Tienes suerte, yo desperté en un manicomio y no tengo idea de cómo llegué aquí-me dijo muy asustado.
-Bueno, yo podría darte algunos motivos-le respondí.
-Ya no mames compadres y ven a sacarme de aquí, eso sí ven en 1 hora más, porque en media hora me toca la medicina y la enfermera esta muy bella- me explicó.
-Uff, compadre ni estando loco cambias. mejor me apresuro quizás aceptes una lobotomia por una mujer-le comenté.
-Hablando de orates, ¿sabes donde está Lobomexiquense?-pregunté.
-Ni idea compadre, como te dije desperté aquí y con suerte sabré como salir, pues con eso de la lobotomia me asusté-la voz de Vincho temblaba.
-Ya compadre iré a sacarlo de allí-le respondí, mientras buscaba un lápiz.
Vincho me da la dirección del manicomio. Me levanto en dirección hacia el manicomio en donde extrañamente estaba encerrado mi compadre, de pronto suena nuevamente el celular, lo malo es que la mochila vibra en cada llamado y la espalda me la deja añicos, contesto un tanto cansado.
-¿Qué pasa Vincho?- respondí.
-No!! Soy Lobomexiquense, compadre-me grita Lobomexiquense.
-Lobo!! ¿Donde estas? Hace poco hablé con Vincho y no te imaginas, esta encerrado en un Manicomio-le dije lo más rápido posible, pues sabía que me quedaba poca bateria.
-Que suerte por él!!, pues yo me encuentro en un asilo para ancianos-me cuenta Lobo.
-En un asilo!!-casi se me escapaba una risa, pero traté de evitarlo.
-Si y no te imaginas, un monton de ancianas me persiguen-su voz la siento muy afligida- ven a sacarme de aquí por favor, eso sí ven en 1 hora más, pues en una media hora me dan la jalea de la tarde.
-Ok Lobo, veo que a tu edad sigues siendo un Don Juan. Dame la dirección para ir a sacarte y además resolver que es lo que está ocurriendo, esto de que a Ud. los encierren y a mi me roben es algo muy extraño.
Lobo me da la dirección del asilo y queda muy cerca del manicomio donde se encuentra Vincho, asi que camino hacia el lugar, debo decidir a quien sacar primero, aunqe no le vendría nada de mal a Vincho una lobotomia.
Mientras tanto en el Universo el más sabio termina su discurso escuchando los aplausos y vitores de sus colegas, aunque continua con la sensación de que algo se le escapa.
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Este cuento es otra aventura de la Santa Trinidad, grupo conformado por Vincho, Lobomexiquense y este servidor. Esperemos que ellos puedan dar fin a esta historia que, al igual que Ud., no sé en que terminará. |