“¨ ¨ ¨ ... Quiero bañarme en ti, desnudo y vivo
¨ ¨ ¨ ¨ Pleno de luz y calma
¨ ¨ ¨ ¨ Como una estrella caída sobre tu pecho
¨ ¨ ¨ ¨ Hundirme en tu centro
¨ ¨ ¨ ¨ Y girar
¨ ¨ ¨ ¨ Girar juntos
¨ ¨ ¨ ¨ Sobre el mar y las playas
¨ ¨ ¨ ¨ Y las nubes y el viento
¨ ¨ ¨ ¨ Y las palmeras
¨ ¨ ¨ ¨ Denia”
____________ José Luis Barrios Noguera
_________________Para Jose Siempre
Se había acabado el mundo
envuelto en tanta fragilidad...
El sol enterrado,
sepulto en las venas.
Permaneció el mundo reducido
a una construcción oscura,
roto poliedro de líneas,
planos,
caras quebradas para siempre.
Sólo tu amor, sólo tu
aún desfragmentado
quedaste junto a mi,
aún sombra quedaste.
Única luz huidiza entre las sombras
En los mortales impactos única luz.
También otras manos jóvenes, resueltas
acudieron, torbellino o impulso
y salí al día
desde los charoles del palacio del nunca jamás
donde las sierpes destellean sus círculos
por suelos de túneles y salones,
bajo divanes, por dormitorios,
detrás de los bosques de verde o grisu,
de cruces carbónicas, bosques o antenas,
que todo era igual
pues todo era nada y era miedo raíz.
Y aún así, amor,
se deshizo ese universo cobrándose
víctimas mortales.
Algunos no sobrevivieron.
Nos volveremos a encontrar.
Retornaremos a la promesa de aquél día
erguidos sobre aquellas piedras
en el centro claro del río,
abrazados
a un eje revelándose en nosotros,
conectándonos en el tiempo
en un recorrido vertical
de pasado a futuro
o esa blanda ignición en belleza,
en fusión del mundo en un instante,
hilo común y propio. Intemporal.
Que aún así supe, intuí en trazo
o modo quebradizo o efímero...
cortado en el tiempo, interrumpido
hasta nuevo encuentro.
Y un salto sobre el vacío o puente salvando
la estancia posterior,
después de haber vivido más,
aprendido más.
Tu y yo más reparados,
más sanos, más plenos de sol,
más enteros amor
para habitarnos
como hierba, como mar,
Denia.
Madrid, Almería, o la luna en el aljibe
de aquella noche en Tabernas
y un nocturno de raso purpurina
enmarcando los perfiles de un desierto
cuajada de estrellas
y después
el albor en la montaña
en casa, en casa...
En nuestra casa, amor,
en el albor sereno en nuestros rostros
donde el dulce un astro de marfil satinado...
la lluvia mansa que nos cala,
Miles Davis, Prince,
mágicos, mágicos los besos enroscándose,
solapándose en terciopelo,
pegándose a los poros
de nuestro cuerpo abrazado
en un foco central y expandiéndose... en tanto instante amor de flotar soñando
idéntico sueño
volando en nuestra alma
en nuestra carne rendida
de dulce eternidad
horizontal, vertical
recreando la naturaleza toda en tanto amor
dentro y fuera.
Así lo supimos...
Así lo sabemos
así lo intuyo, así quizás
a veces te quiero creer amor...
Hoy te siento tan dentro...
Amor ahora sé... Por ti sé.
Estoy empezando a saber
que la muerte quizás
no interrumpe nada.
Que esas muertes...
son sólo paréntesis.
Angeles Yagüe
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