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Inicio / Cuenteros Locales / Claraluz / De faros y ensayos.

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El especialista me había recomendado unos días de tranquilidad y paz interior.
- Debes encontrar tu equilibrio -me dijo- “Créetelo como lo creo yo”.
Me desperté de la sobremesa algo aturdida, supongo que por la poca costumbre de dormir siesta.
Margarita, una de mis mejores amigas, me había dejado su casa en lo alto de las High Island Escocesas.
Siempre he despuntado como experta navegante por lo que no me dio miedo salir aquella tarde con su pequeña embarcación, que escasamente medía unos cuatro metros, era de madera color verde y los remos negros. Pero no me apetecía utilizarlos y eché mano del pequeño motor que le habían instalado recientemente. No tenía mucha potencia, lo cual agradecí, esa lentitud en aquellas calmadas aguas me estaba llenando de mucha paz. Y claro, de eso se trataba. Margarita me había regalado un fin de semana en aquella casa, lo único que me permitió llevar fue un lienzo y mis pinturas.
- Quiero que no hagas nada, tan sólo refleja en un cuadro lo vivido, lo sentido.
- Reí con ganas ante su ocurrencia, pero le prometí que así lo haría.
Nos conocíamos desde niñas y su familia era una de las más importantes de la ciudad, aunque en ella no cabía más humildad, pues sería imposible tener tanta.
A medida que me alejaba de la casa, una neblina clara iba cayendo, cada vez mas baja. Una hermosa melodía, cadente, suave, intensa, nostálgica pero sobre todo tranquila me arrastraba como un imán.
Al final del acantilado giré a la izquierda y descubrí un hermoso faro. La colina lo había tapado y ahora se alzaba encantador. Su luz era muy brillante y paré el motor para contemplarlo mejor.
El faro distaba del mar unos quince metros y estaba rodeado de un pedacito de bosque, muy frondoso. Me decidí y acerqué la barca un poco más, la amarré en el pequeño embarcadero y ascendí por un corto camino serpenteante que me llevó hasta el faro. De espaldas a él la vista era fantástica, una hermosa puesta de sol. A medida que se apagaba, los destellos del faro cobraban intensidad. Un cuadro de tranquilidad, hasta que escuché un crujido seco.
Me volví de inmediato, el viento había abierto la puerta del faro. Aunque lo lógico para mi hubiese sido volver a la barca e irme, lo que hice fue pasar dentro. No sé si fue la melodía, la cálida luz, o simplemente aquel suave y agradable olor a comida recién hecha.
- ¡Pero eso es imposible! - me dije- Margarita me había hablado de este faro pero me confirmó que no había nadie, de hecho los faros de esta zona, están abandonados. Pero por Dios que aquella música existía, aquella luz no era ninguna alucinación y me invitaba a pasar.
- ¿Quién anda ahí? - pronunció una voz grave y varonil -
Di un grito y me quedé paralizada. Un hombre alto, de ojos marrones y piel morena me miraba esperando una respuesta.
- Disculpe, perdón, lo siento. No sé por qué he entrado, pero me habían dicho que los faros de esta zona no estaban habitados.
- Tranquila - me dijo-
¡Como si eso fuera tan fácil!, me pedía tranquilidad en aquella situación.
- ¿Tú eres Matilde? -preguntó-
- Si, ese es mi nombre. ¿Y tú cómo lo sabes? ¿Quién eres?
- Bueno, discúlpame ahora tú a mí. Creo que te he asustado.
Y continuó hablando. Me contó que era el mejor amigo del cuñado de Margarita, y que le había dejado el faro durante dos días para escribir sobre él, trabajaba en un pequeño ensayo, parte de un guión que estaba escribiendo.
- Pero…. –continuó algo dubitativo- ella me dijo que te lo iba a comentar para que no te asustaras si veías luz , ya que te mencionó que estaba abandonado.
- Pues parece que se olvidó de ese pequeño detalle. Me di cuenta que no había encendido mi móvil y cuando lo hice recibí un par de mensajes de llamadas perdidas. Hablé con ella y corroboró aquella historia que acababa de escuchar.
- Me llamo Lucas- dijo con una amplia sonrisa.
- Encantada - respondí- Ya sabes mi nombre.
- Acabo de preparar la cena ¿quieres quedarte?.
Reí algo nerviosa aún.
- Suena divertida toda esta historia, tal vez la debas incluir en tu ensayo.
- ¿Entonces? ¿Aceptas?
- Te voy a ser sincera, me trajo hasta aquí esta embrujada melodía pero a medida que me acercaba lo hizo su luz y este fabuloso olor.
- ¡Genial!
- ¿Qué has cocinado?
- Pescado al horno. Está muy fresco, tanto como que no hace ni una hora que lo pescado.
- Eres hábil en la pesca.
- Bueno, tal vez si supieras que llevo toda la mañana y toda la tarde, además de saltarme la hora del almuerzo, no dirías eso.
Lucas era realmente divertido, y me transmitía mucha paz y tranquilidad. Parecía como si nos conociéramos de toda la vida.
- Ya te he descubierto. Adelante, estoy deseando probarlo - le respondí- .Gracias por invitarme.
Huele muy bien. Donde yo vivo hay un restaurante muy bueno que se llama “El gallo feliz” y se come muy bien, es de mis favoritos.
- ¿De qué parte eres?
Ese fue el comienzo de una larga, animada y agradable charla. Hablamos de muchos temas. No sé cuánto duró, perdí la noción del tiempo, creo que ambos lo hicimos.
Una campanada nos interrumpió, era suave pero sonaba con mucho eco, provenía de la parte central del faro.
- La campanada anuncia que es medianoche - dijo Lucas-
- ¿Sabes mucho de faros?
- No sabía mucho pero me he tenido que informar muy bien para este trabajo en el que estoy metido, es una nueva aventura.
- Subamos a lo alto - continuó- . Te encantará.
Cogimos abrigo, me prestó su casaca marrón y una manta de viaje. Realmente fue maravilloso, el mar rugía con bravura, era como si se alegrara al vernos. A lo lejos se veían pequeñas embarcaciones y una lancha pesquera tocó su bocina en forma de saludo al pasar a nuestro lado.
- ¿Esa barca que está en la roca es la tuya? -me preguntó-
- Si, esa es.
- El mar está revuelto puede ser peligroso que regreses ahora a la casa, si quieres puedes quedarte a dormir aquí y mañana te acompaño.
- ¿Y cómo volverás tú? Desde la casa hasta aquí el único acceso es el mar.
- Yo accedí por el sendero que rodea el pequeño bosque pero no llega hasta la casa de Margarita, tienes razón.
- Bueno, en serio, insisto. Creo que debes quedarte y mañana regresar aunque sea sola. El mar de día estará más calmado.
La situación era extraña, pero tenía razón.
- ¿Y si no dormimos esta noche? - le dije-
- ¿Y eso?- Creo que le asustó mi pregunta lo que me hizo reír.
- Bueno, yo al menos no quiero dormir -continué- pero si me lo permites te pediré un favor.
- Tú dirás….
- Bajemos al sofá que no hace el frío de aquí arriba y me cuentas y lees toda la obra que estás escribiendo. Me gustará conocer con más detalle el contenido del ensayo.
- ¡Trato hecho! - me dijo-
Desperté muy temprano, me quedé dormida escuchando la voz de Lucas y su creación. El dormía plácidamente en un mullido sillón, enfrente de mí.
¿Se puede conocer tanto a una persona en tan poco tiempo? Me pregunté en silencio.
Una serie de pensamientos llenaban mi cabeza mientras acariciaba el simpático mechón de su pelo que nacía justo encima de la sien derecha.
Me dio mucho apuro despertarle, así que le dejé una nota sobre la mesa. Bueno, otra dentro de su chaqueta y otra colgada en la puerta. Así sucesivamente hasta llegar a la última en la embarcación. Eran pequeñas instrucciones que tenía que seguir, y yo esperaba aceptaría.
Al llegar a casa me di una ducha y me puse ropa cómoda.
Pronto vi el pique de luces del faro, tres seguidas era la señal, supe que se había despertado y leído la primera de las notas.
Comencé a preparar chocolate y tostadas. También busqué algo de ropa seca que le pudiera ir bien. Sonreí pensando de qué manera retrataría lo prometido a Margarita.


Texto agregado el 28-10-2006, y leído por 192 visitantes. (17 votos)


Lectores Opinan
2006-11-06 18:56:43 Conseguido ese contraste entre el desasosiego inicial y la calma de ese dulce paseo en barca. El faro, la noche, los mensajes. Y es que la naturaleza y una buena charla amiga es la mejor receta para nuestra desazón interior. azulada
2006-11-04 18:10:12 Wauuuu!! No esperaba otra cosa de usted, querida amiga. Una buena introducción y desarrollo. El final fue el remache de oro. Estás metiendote en serio en esto, amiga Nélida. Eso me agrada. No sabes lo que me ha gustado visitarte y leerte, me voy con deseos de volver pronto. Un gran abrazo, Nélida. Mis felicitaciones. ********** bohemio5
2006-11-03 22:15:40 Me ha encantado. Pude escuchar el mar en calma y con la referencia a "El gallo feliz!"...Ese pescado tenía que estar realmente bueno!!! Un abrazo y mis 5*s anyglo
2006-11-03 19:16:25 Muy bien narrado, plena de imágenes***** lagunita
2006-11-03 19:12:30 Todo el texto tiene un barniz de misterio, como si ese faro supiera más que nadie que su misión siempre ha sido indicar el camino. Bonito sendero nos lleva a un delicioso final. Felicidades y 5 estrellas. jau
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