Es el usufructo del génesis de pétalos soñados
o la fusión, del cielo con la inocencia de un niño,
que me invitan a soñar con nubes cercanas
o espejismos reales y tangibles
Es el usufructo de la pasión de una flor en su apogeo
o el fervor, de un hermoso fuego abraza sueños
que los deja caer al suelo, y de tan brusco cambio,
mis anhelos se transforman en simple anhelos
Es el usufructo de la melancolía de pétalos que agonizan,
o el suave susurro, de esta brisa que provoca giros cíclicos
de las aspas de lo que era un ingenuo remolino
que ahora dan vueltas a razón de la razón,
lo que me insita al descubrimiento de lo inexplicable de este sentimiento
asesinándolo bajo el telón del sigiloso viento
Es el usufructo del pasado de un cadáver abandonado
o el de la aislante y desoladora fría razón
que desembocan mis pensamientos muertos de pasión
hacia un solo recuerdo, que hace renacer en mi un sueño
que es el de volver a sentir la flor, pero más que nada,
el de la antes repudiada, pero ahora anhelada ingenuidad
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