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La magia que creamos en este ambiente siempre está generada por nosotros mismos. La universalidad creada a partir de la comunicación instantánea entre diferentes lugares del mundo, simplemente es la generalización de las intenciones de cada uno. El hecho de que a pesar de provenir de diferentes “escalas” sociales, seamos capaces de interpretar las expresiones de otras personas, no hace más que confirmar el axioma de que todos somos compañeros de viaje en esta enorme nave galáctica llamada Tierra.
La magia de este medio, consiste en que nos permite expresarnos tal cual somos, sin tapujos, por lo que cada letra se convierte en una pequeña representación de nuestro sentir. Esto es recibido por otros, y gracias a que todos somos humanos, (sociales por instinto), siempre son bienvenidas nuestras palabras y convertidos nuestros pensamientos en la inspiración para las amables réplicas de nuestros camaradas.
La raza humana es una especie en evolución; sería grandioso poder llegar a un definitivo entendimiento entre nosotros mismos. Creo que todavía nos falta bastante para alcanzar esas metas; (primero deberíamos terminar con algo tan inútil para la vida como el llamado “dinero”). La raza de los humanos tiene un gran futuro, creo yo, gracias a las personas inquietas que realmente desean crear la diferencia. Es tan obvio que las “apariencias, status, reconocimiento social…”, son simplemente manifestaciones incorrectas de lo que llamamos “ego”, que simplemente deberíamos comprender que cada humano en la Tierra debería tener las mismas oportunidades y derechos… Pero hasta que el ser humano no comprenda que para subir no hace falta pisar las cabezas de otros, no podremos salir del fondo del abismo…
Vaticino un futuro brillante, porque a pesar de todo, creo firmemente en la capacidad de evolución; emulamos a los cachorros de una especie con capacidad de razonamiento independiente, somos un tanto juguetones y traviesos, y cometemos muchos errores de juicio, pero creo que eventualmente maduraremos y entonces aprenderemos que la verdadera razón de la existencia no significa la autovaloración y la autorealización, sino la creación de oportunidades mejores para quienes nos seguirán, forjando de esta manera un futuro promisorio para el conjunto formado por la raza humana y el universo mismo.
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