Teorizadores de lo que escriben diletantes las plumas de nuestra piel (O, en pocas palabras, mis queridos amigos escritores):
Las banderas aún están en el asta para ser levantadas por ustedes, por ellos... por ti, por mí, por todos.
Si la infinidad de armonías no nos sirve para callar ausencias ni para liberar el pecho de la presión creciente de la incertidumbre, por lo menos nos permitirán un ladrillo, uno pequeño y cálido para forjar la chimenea de nuestros sueños.
Sueños que, como humo espeso y delicado, subirán como nobles pájaros y caerán gentiles sobre nuestras pobres cabezas de barro. Miel y barro.
Ojalá que llueva. |