El transitorio sudor de la mente,
algo sumergido en aguas sin reflejo,
laguna de un plomo humano,
de un residuo nocturno.
Y el temblor necesario,
y el pánico que ataja,
y el horror controlado.
Esa fuerza indescriptible,
un ataque duradero...
"Despierta, el viaje comienza". |