Ahógate en tus propios recuerdos de todo lo malo que has hecho, quien soy yo para juzgar tus actos, quien es ese tal dios para juzgar tus actos; podrías decirme si eres tú capaz de juzgar tus propios actos? Ahógate con tu lengua, ahógate con tu actuar, ahógate en tus mentiras, sólo ahógate, porqe veo que no sabes nadar.
Te miro y pienso, te miro y siento, te miro y logro darme cuenta de lo que nunca haré, de los errores que gracias a ti no cometiré; todas las veces qe tu caíste yo estaré en pie. Así que sólo ahógate en tus lágrimas para dejarnos, a los otros, aprender. Aprender a resistir lo que tú nunca pudiste soportar. |