I
Hoy caminaba nostalgias,
besos fríos de metal,
montañas sin escalar,
nadaba en banderas falsas.
Caminos que no pensaba
jamás volver a pisar;
neblina sobre la mar,
rostros fijos en el alba.
Y bajo aquel cigarrillo
que se quema sin dolor,
crecen más cantos salinos,
cantan mis ojos al sol.
Un sol de blanco brillante.
Un sol que borra mis ganas.
Prefiero lluvias y mares
sobre mis hojas cansadas.
II
Mis manos tiemblan al frío
aunque no sienten el dolor,
la escarcha en mi corazón
congela penas y olvidos.
Más no me pienses callado,
no caigas en pena muerta,
mi lealtad no se muestra
en este llanto desgarrado.
Recuérdame aquella tarde
en gritaste una explosión,
deseos ahora del antes,
bebiendo tiempo y sudor.
Haciendo al viento enemigo,
corriendo junto a tus manos,
que aunque no trazan caminos
trazan ríos en mis labios.
III
Hoy que encontré tu dibujo
a las puertas de mi andar
hoy que pude respirar
tu aroma a cantos y embrujos
Hoy que caía agua clara
sobre mi voz de coral
hoy que buscaba cantar
no encontré ojos en tu cara.
Ahora mi alba querida
que tenía en pecho flor,
se hace mi voz marchita
con el quiebro del calor.
Pues aunque llueve a raudales
los campos no beben agua,
el hombre bueno no labra
ni en la tierra ni en tus calles
Tus febriles y bellas calles. |