Y fluctuar en los pastosos campos
Y olvidar el pesar de tus lapsos dolorosos
Y cantar saltando entre copos nevados
Y escuchar el fragor de mis versos con sollozos
Y no dejar de sentir amor por tus tesoros
Y extrañar más tus intentos por olvidar, tan lánguidos
Y embriagar las letras con tu estupor al leer estos párrafos
Y sembrar las pajas de trigo ante tus hermosos ojos
Y no contar el tiempo para no pelear contra nosotros mismos
Y calmar la ansiedad en un domingo de recuerdos melancólicos
Y lamentar cada pan tostado que juntos ya no desayunaremos
Y soñar que liberamos a los pueblos reprimidos
Y mitigar con caricias nuestros más profundos miedos
Y asegurar en las disputas cuánto más nos conocemos
Y cercenar nuestras miradas de deseo en placenteros compendios
Y degustar con el viento lo perfumamos que salen nuestros besos
Y celebrar cada muestra de afecto encontrada en los roperos
Y recuperar los perdones que nos dimos en los extensos silencios
Y amar lo que, por ignorancia, muchas veces nos negamos y ahora perdimos |