Fue el mayor de tres hermanos y su infancia pasó entre juegos compartidos y algún solitario. La imaginación era su principal amiga, con ella jamás se sintió solo o aburrido.
Sus primeros pasos fueron firmes, se forjaba una gran persona.
La suerte, la casualidad o simplemente el destino, le llevó a crear su propio negocio que con el tiempo amplió y convirtió en su principal pasión.
Conquistó al amor y se dejó conquistar por él. Fue hijo, padre, esposo, amante y amigo. Despuntaba en la música y aunque se inició con la guitarra no tuvo la suficiente paciencia para aprender, concluyó que el sacrificio que reportaba no le compensaba. La vida está llena de errores, eso todavía no lo había aprendido.
El tiempo le llevó a querer encontrar más en su interior, hallando pedacitos de “soledad buscada” que de tanto en cuanto necesitaba para evadirse del estrés cotidiano y la monotonía. Fue así como de manera suave e inesperada, llegaron las letras a su vida. Silenciosas, sin querer molestar, consiguieron encender una luz en su interior y él reconoció sorprendido una nueva ilusión que por fin le llenaba completamente.
Las letras no sólo unen pensamientos, también son canales para imaginar y soñar, no tienen límites ni barreras y son fieles en cualquier terreno.
Nació una chispa, la pasión, una ilusión que desencadenó una vorágine de pensamientos negativos que compartía en voz alta
- ¿Cómo dar marcha atrás a mi vida? Mi situación profesional y personal es incompatible con mi gran sueño. - se decía-
Los años le habían dado sabiduría pero erró en un importante paso lo que le hizo ser vulnerable ante su realidad.
Un día llegó a casa a la hora de almorzar, de las pocas veces que su trabajo se lo permitía. En medio de la ensalada encontró una mariposa que abriendo las alas le susurró al oído haciéndole comprender que los sueños están para ser conquistados, al menos para intentarlo. Esa belleza, poseedora de mil colores se posó en sus pensamientos consiguiendo desperezarle.
“¿Por qué querer conquistar un solo sueño?”- se dijo-
“¿Por qué no confiar en mi mismo cuando los demás si lo hacen?”- prosiguió-
“¿Por qué, simplemente, no disfrutar de este nuevo placer?”-concluyó-
Ha pasado mucho tiempo desde entonces. Hoy toca a mi puerta la misma mariposa multicolor, lo hace con un gran aleteo. Es portadora de una caja de sueños envuelta en papel de celofán rojo. Una nota lleva en el ala derecha, y un beso en la otra.
Despliego el papel y comienzo a leer:
"Quiero darte las gracias por darme la confianza que un día necesité y tuviste la generosidad de regalarme. El empuje necesario para luchar por mis sueños, quiero devolverte aquellas frases que se grabaron en mi mente y hacerte partícipe de mis nuevas conquistas, los sueños que ya alcancé y atesoro".
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