En la cúspide de la mole
Juguetean ensortijadas las sombras.
Augurios heridos de dioses vanos
No encuentran consuelo
En mansión tan siniestra.
Desde la inmensidad de un sueño
Tan hondo y lejano, te presiento.
Inútiles serán las noches de arduas agonías
Para rescatarte de la muerte y el olvido.
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