Con la textura guiada del viento del Oeste,
la perspectiva de una mirada eternizada,
el bosquejo tomó vida traspasando el tiempo,
entre miradas profanas de lo pagano y divino.
Nacida en la aurora del comienzo de los días,
cuando la mente ceñida en el éter y la luz de la vida,
inquieto despertar del mundo en aquellas jornadas,
cuando la inocencia no estaba vestida,
el pudor despertó por la tarde,
cuando el sol alumbraba en turquesa,
y la sombra de las palmas quería alcanzarte.
El horizonte se difuma en infinito,
sólo queda la divisoria línea de tierras lejanas,
bañadas con las cálidas olas diáfanas,
pareces emergida con sutileza calma,
mientras los picos de tierra te señalan,
siendo testigos que quisieran tocarte,
la espuma de las olas se siente agitada.
Tus pies delicados realzan el nácar,
de cristales de aragonita por ella rozado,
serás un fino camafeo recién labrado,
o la perla más fina, para su bien amado,
como intentando dar un paso arrepentido,
al ver el amor en el cielo suspendido,
cubres tu pubis con tu cabello de oro,
más con inocencia que lívida mirada
Te baña la brisa de aromas de rosas y azucena,
es Céfiro con sus alas agitadas que traen los vientos,
aquel hijo del titán Astreo y la diosa Aurora,
parece molesto que te cubras de pudor,
en su cintura colgada de pies y mano,
Cloris la hija de Arturo la hermosa primavera,
con sus pulmones hinchados sopla a la par,
el hacedor de los vientos bañándote de pétalos,
y sacan el intento de que cubras tu belleza.
Aquella ataviada mujer con vestido al viento,
ceñido por las brisas aromáticas encantadas,
con pies apresuradoS sobre musgo,
en vano intenta cubrirte,
sombras de los árboles intentan alcanzarte,
mientras el manto rosado finamente bordado,
rebelde a tu intento de cubrir la pureza,
parecen descubrir tu dignidad alcanzada,
cómplice con la exhalación de Céfiro,
y la floración de Cloris.
Cubren tu pálido rostro mientras tu mano toca,
los dorados bucles de oros, de la dama encantada.
Venus brillante surgida de las aguas,
acomplejando a soles y luna,
alumbrando la mente, encarnada pintura,
donde se desatan los sueños y su mente despierta,
la casta mujer ofrenda del hombre,
escondido en las sombras del espeso bosque,
se desata la intriga entre el arquitecto y el mortal,
el eterno problema de la inmortalidad del alma,
que gesta las obras por ella desatada;
Se ha oreado más que el cabello de soles,
finamente ensortijado, son los verdaderos valores,
que la moral de los dogmas muchas veces ha tapado.
¡¡Oh, mi dividida mirada entre lo divino y lo profano!!,
eterna lucha finamente plasmada,
brisa tocada, en aroma resuelto ,
belleza pura, con un manto, no profanada,
canto poético, eterno movimiento que traspasa el tiempo,
alcanzando paletas de arco iris, con pinceles del alma,
donde queda la lucha, donde quedan las miradas,
se las llevaron las golondrinaS en emigrante cruzada,
donde renacen las auroras, en la contemplación del hombre.
Recomiendo ver la Venus de Boticcelli para apreciar el poema: http://www.hofesh.org.il/articles/pictures/venus3-birth-boticelli.jpg
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