La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - LaMillan - 'LA PECERA.'


LA PECERA.

Y de repente llega, sin más… sin pensarlo dos veces, con sus orejas de duende anglosajón y sus ideas llenas de certezas, con sus ganas de querer todo lo que le parece bien y sus sueños de poca grandeza. Amando la vida… y la poesía.
Una cabeza exquisita que se pregunta algunas cosas y te soluciona muchas más.
Y sin pensarlo dos veces, llamamos a la puerta de una pecera azul donde nos dejaron entrar. Abrimos la puerta y había otra puerta más allá. Abrimos la otra puerta, y había una verja más al lateral, saltamos la verja y nos encontramos con una escalera que cuando subías bajabas, y cuando tratabas de saltar, te caías de bruces. Era imposible pasar a tomarse una cerveza tranquilamente… Cuando volvías a bajar subías de nuevo, y cuando ya, cansado de perder tiempo y esfuerzo, te sentabas en el suelo con resignación, tu cuerpo saltaba de nuevo. Entonces el blanco africano vino diciendo que se iba… con sus orejas de duende anglosajón y sus ideas llenas de certezas. Bajamos para subir, saltamos la verja y cruzamos la segunda puerta, nos paramos ante la primera y nos despedimos sin más. Otro día será, en otra pecera, o en otra ocasión, donde nos olvidemos de nosotros y nos dejen subir para subir y sentarnos para tomarnos una cerveza, o un té, o lo que quieras. Y el de la cabeza exquisita se fue cruzando la primera puerta con sus ganas de querer todo lo que le parece bien y sus sueños rotos sin coser.
Yo todavía estoy aquí, sumergida entre dos puertas de una pecera… sé que tengo que salir, algún día, pero tranquilamente, cuando me olvide de mí.


Texto de LaMillan agregado el 23-11-2006.
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