La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]
Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Redonda
Eventos
Enlaces
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / carloel22 / Muriel (*)

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo [C:253410]




Nadie nos promete un jardin de rosas, pero tenemos la tierra entera para cultivarlo.

Conocí a Muriel llegando en un otoño a una escuela junto al mar.
La única escuela de un pueblo sin teléfono, agua corriente ni electricidad; un lugar aislado, tan solo habitado por doscientas personas que ibamos por primera y única vez a censar.

La lancha donde viajabamos se detuvo en un improvisado desembarcadero de madera casi destruído por el tiempo.
La arena de la playa era limpia, y clara la luz del atardecer que se estrellaba contra las rocas.
Había muchas piernas flacas y pies descalzos sobre los cuales se arremolinaba la arena seca; un anciano que sostenía una lentes oscuras con un cordón junto a sus ojos pues a una de ellas le faltaba una patilla no dejaba de admirarse al ver nuestras ridículas ropas de ciudad.
Los chicos corrían en calzoncillos y al mirarlos, los envidiaba..
.-Que lindo eso de ser niño!!.-
Cuanta madurez y dignidad grita su falta de hipocrecía... al correr, al vestir, al hablar, al juzgar...
La ropa de los adultos, tenía ese color pardusco de la barrosa agua donde era lavada.

Una semana después de llegar, supe de Muriel.
Los chicos la llevaron a mi lado, hicieron que se acercara mi.

.-Vive del otro lado del río dijeron.- y allí la dejaron.

Supe después que vivía con su abuela, una mujer con manos de hombre y labios de niña, que se pasaba el día soñando que era un ángel. Un ángel de alas blancas y sonrisa inmensa.

Miré a esa pequeña de ojos grandes y alargados, de reluciente sonrisa, y todo su rostro era un agradecimiento por existir.

Muriel; de ojos azules, cabellos castaño oscuro, ese tipo de persona que al vivir junto al mar, deja sin el azul a los océanos, o sin tiempo a los calendarios donde se anotan los años.

Cuando los cabellos se le venían sobre los ojos, se ruborizaba y graciosamente los apartaba a un lado, pero no se llevaba la mano directamente a la frente; en vez de ello, los hacía revolotear como la brisa abre los pétalos de una flor, y luego, apartaba con un movimiento, el flequillo rebelde que le cubría los ojos.

Y es que era Muriel, particularmente especial.

Sin duda no todos debemos ser iguales, pensar de igual modo, obrar o tener similar aspecto.

Cuando Muriel nació, era una muñeca color rosado, tímida y redonda que, quizá lloraba algo mas que los otros niños.
Tal vez, el ser especial, le hacía ver sombras que la amedrentaban, o percibía sonidos que le resultaban extraños, y que los otros bebés no veían o escuchaban.

Ya algo mas crecida, Muriel buscaba pasar muchas tardes, cerca del mar, parecía conversar con las olas.
Dicen que cuando algunos de los sentidos disminuye, crecen y se agudizan otros.
Se afina el oído, se alcanza una percepción mayor sobre las personas y las cosas, se ama de manera diferente.

Inquieta, trémula, soñadora, romántica, así era Muriel, podríamos decir que se hallaba detrás de un biombo, una barrera invisible que le hacía vivir un mundo, en cierta manera desconocido para nosotros. Un mundo pintado de gris delfín, blanco de titanio, verde oliva, carmín, borravino, tierra tostada, azul ultramar; colores tan bellos, que posiblemente la distraían, le embelezaban de tal manera que le impedían prestar atención cuando le miraban o le hablaban.
Muchos en cambio, decían que escuchaba el lenguaje de los peces; una música que se produce en el interior del mar y que es tan delicada y sutil que solo algunos seres vivos pueden percibir.

Algunas veces, la veía dar un salto y cantar. Cantaba una canción que yo no podía entender, pero, esa canción la llenaba de emoción, me daba cuenta de ello pues al terminar su canto, los ojos brillaban con la humedad de las lágrimas.

Pero también, existía otra Muriel.
Esa que cuando soplaba el viento en las tardes tormentosas de invierno arrullaba a solas su muñeca mientras balanceaba su cuerpo en la mecedora y murmuraba despacio....

.-"Dicen que soy diferente".-
.-"¿Que quieren decir con eso?"....

....Murmuraba mientras desde la mecedora observaba el puerto, las aguas, el promotorio que llevaba al muelle y el camino de la escollera iluminado de a ratos por la intermitente luz verde y misteriosa del viejo faro.

Muchas cosas aprendí al estar con ella.
Algunas cosas existían que Muriel no podía comprender y otras, que las personas no entendían al tratarse de Muriel.

Muriel fue una niña, delicada y exquisita como el pétalo de una flor mojada por una gota de rocío.
Y siendo tan efímero el instante en que la gota de rocío permanece sobre el pétalo acariciando y perfumándose de su textura, que algunas veces no cuidamos de ese instante con celo, con el celo suficiente como para disfrutar de su particular belleza y de su mundo de amor.
Y digo fué, pues la mayoría de los niños que nacen especiales, no quedan mucho tiempo dando vueltas aquí en la tierra, en general son llevados en alas a surcar los cielos.

Cuando vea a Muriel, agradezca a la creación toda, que dentro de tanta similitud y falta de originalidad, ha recordado hacer algunas criaturas distintas......

......tan particularmente exquisitas como bellas.-






-



(*) A tres seres muy especiales, José, Daniela y Cintia
¿porqué?....
Pues sienten y viven de una manera muy particular, y sintiendo, viviendo, trasmitiendo de esa manera, posibilitan que seres como Muriel u otros habitantes de un "Mundo de niños pequeños", puedan descubrir que en el "teatro de la vida", sonreir aún es posible...

Texto agregado el 23-11-2006, y leído por 58 visitantes. (6 votos)


Lectores Opinan
2007-12-18 19:08:59 ***** alejandroc asals
2006-12-06 16:33:37 Hermoso paseo por la vida. Felicitaciones. claudiomari ano
2006-12-02 05:47:21 Creo que todos llevamos una Muriel en nuestro interior... pero pocos la recordamos. Deberíamos hacerlo con más frecuencia. Hermoso texto, me ha llevado a pensar en alguien que me envió a "peinar mis muñecas"... Pero esta vez sonreí al recordarlo. 5* JuanadeNadie< /a>
2006-11-30 19:09:10 Tan delicado como lo es tu corazón. Besotes. Mai. maira
2006-11-23 20:53:05 Precioso. Aleccionador, sobre todo. Brilla, Muriel!!! (Ahhh... Los cromosomas....) chantal-d everaux
Ver todos los comentarios...
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte!]