En la “Aldea sin nombre” se narra que ya no habrá otra aldea. Es la última. En ella, hombres y mujeres aman, sueñan, nacen y mueren, proyectando sus vidas. Además, cantan y bailan. Alrededor, el planeta matemáticamente planificado, no da lugar a “lo posible”, por irracional. El Poder crece sin límite alguno. ¿Quién podrá limitarlo?
Por los mitos que se expanden por la faz de la tierra pareciera que nos aproximamos peligrosamente a la última aldea.
El viento y la luz corretea por nosotros…quebrachos…Y entona una canción que une el Cielo y la Tierra. Como hay ocasos, también existen las auroras
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