Una avalancha dormida me corroe
sucumbo ante el grito del hastío
mientras los gatos copulan violentos
la ciudad se pudre mientras te pienso
una prostituta silba su canción rutinaria:
la soledad se escurre entre sus piernas
te pienso y te sé viva
palpitando desde tu sexo
con órbitas desequilibradas
con serenidad loca para mi locura
con un silencio que violentar
te pienso y despierto y te pienso.
|