Pacífico.
Oceánico laberinto en el que estoy
Vivo muerto y exiliado del mundo.
Pocos comprenden esta soledad
Donde se hunden mis días y sueños.
Tanto tiempo acariciando las orillas saladas
Tanto tiempo saludando crepúsculos.
Y tuviste que detenerte en el borde
Para que el sentido de la mareas cambiara.
Llegaste para dar sentido a la brisa y al viento
Nos amamos haciendo lo imposible cada día
Pero a veces sentía que la vida que renacía en mi
Era la vida que entregabas cuando te ahogabas
A veces cavilando en las profundidades
Pregunto sobre el destino o la libertad.
Y sobre una dama sirena y un mar salado
Que se entregaron al abismo de su pasión.
¿Acaso nuestro tiempo fue una nube,
Una corriente pasajera,
Un simple caldo de tristezas y penas?
Y fue así que en un ajedrez de coral,
En una espina de frialdad,
Te ahogaste en lo más profundo que te di.
Y me dejaste tu recuerdo,
Los huesos que tu amor labraron,
Anclados a mi soledad.
Pacífica soledad,
Salado recuerdo de un tiempo de ti,
De una mitología hermosa entre los dos.
|