Esperemos la redención con los vasos llenos de alcohol y cuando nos encuentre, y nos de la mala noticia, la que todos los creyentes esperan, escupiremos la factura del camarero y gritaremos al mismísimo Poseidón que nos quite la resaca.
Texto agregado el 17-12-2006, y leído por 56
visitantes. (8 votos)