RUTH
Mi madre fue una mujer moderna cuando nadie era moderno
Ella fue fuerte aunque a veces lo olvidaba
Ella cuidó a sus niñas con ternura, con fiereza…ella nos amó profundamente
Sabía reír, sabía jugar
Su comida era siempre la mejor
Sus pasteles de banano eran obras de arte para mis siete años
Se pintaba bigotes y barba de pirata
Sabía nadar y andar en bicicleta.
Solo los años pudieron doblegarla
Se volvió suave, se le fue cualquier enojo
El cabello se le tornó de plata
Y la mente siempre ágil, y las pláticas siempre tan buenas…!
Suena el teléfono ahora y sé que no puede ser ella…
Las pláticas ya no las tendremos más…
Cuánto te extraño, mi linda, la amable, la juguetona, la que siempre
Me quería, la que siempre me complacía,
¿Estarás del otro lado para ayudarme cuando yo llegue?
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