Me enamoré de su collar de perro,
Su pelo sedoso
Y ese trasero con vaivén.
Todas las mañanas paseaba por la acera
Y yo la piropeaba sin parar.
Ella,
Aunque siempre me observaba
Nunca se acercó y
Tampoco reclamó.
Lástima que mis cadenas fuesen tan cortas.
|