Señor Ajo, señora Cebolla…
Disculpen todo ese abandono, todo el olvido
Pero no era olvido tal...
Aquel hombre que yo quería, era bueno…
Pero seamos francos, de cocina no sabía.
El a ustedes no los quería,
Y por eso en mi cocina estaban prohibidos
Aquel hombre tenía una fina estampa…Y un fino olfato
Y el ceño fruncía, y la alegría perdía
Cuando a ustedes los olía…
Pero yo siempre los quise.
Les ofrezco una disculpa, les pido me perdonen
Ahora me cuesta creer cómo los abandoné
Sólo puedo defenderme contando cómo al tipo yo lo amaba,
Tanto su opinión respetaba y complacerlo deseaba…!
Pero ahora estoy de vuelta
Vengan, les suplico, a darle sabor a mis champiñones,
Mézclense con mi omelette, alégrenme las lentejas,
¡Ahora alguien más le cocina al individuo!
¡Abramos el vino, brindemos por eso!
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