No soy más que un ermitaño
Al que parece no importarle nada,
La barba de corte del medioevo
Y el pelo en forma de ideas sueltas
Soy como el viento cuando quiero serlo
Y ando oculto casi siempre de todo,
Me espanta mucho la gente:
(Prefiero los pies a cualquier medio de transporte)
Arisco antes los dogmas,
Siempre ofrezco un beso,
Mi primer acertijo lo libré con una mujer
Y mi último sueño aun no lo espero.
El dios que conozco está en mi mano,
(Lo que crea el hombre es nombrado)
Soy un tanto irónico con la tristeza
Aunque río mucho siempre tengo pena.
Espero siempre algo de alguien,
He creído un par de veces haber muerto,
Tiro a la calle a los cobardes:
Tomo lo que necesito, ni un poco más.
Cuestionador de cuestiones insignificantes,
Necesito siempre un papel y un lápiz
Soy el heredero de la locura
De creer que todo puede ser posible.
Cambio todo por algo de nada
Y juego siempre el juego
De no doler las cosas que duelen,
(Mordiendo mi lengua y negando que sí duele)
Amador nocturno de todo lo que ahí habita.
Siempre cuando toco fondo
Creo verte, creo verte,
Es por esto que escribo tonteras como el presente,
Solo intento gritarte a lo lejos
Que espero que pase algo, que quiero tragarme los trenes,
(Que te apartan siempre de donde estoy).
|