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Inicio / Cuenteros Locales / joeblisouto / El lopero

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Todos le llamaban el lopero. Una tarde fui a buscarle a su casa. Hola, le dije. Me miró de arriba hacia abajo y me dijo qué era lo que quería. ¿Por qué te dicen lopero?, pregunté. Se rió y me dijo que estaba loco. Le insistí y él me explicó que era porque siempre tenía el pene erecto. Le miré sus pantalones y ciertamente parecía tener una carpa, un bulto entre sus piernas. Teníamos trece años.

Ha pasado el tiempo y una tarde me lo encontré en la calle. Hola lopero, le dije. Este volteó y respondió el saludo. Nos abrazamos, nos contamos nuestras vidas, pues, ya había pasado mas de cuarenta años. Ya estábamos por despedirnos cuando por curiosidad le miré los pantalones, y no, ya no parecía tener un bulto y menos una carpa. Lopero, ¿ya no tienes erecciones? Se rió mucho y me dijo que sí, pero ahora mucho menos que antes. Disculpa, me dijo, pero ya debo de irme, me esperan mis hijos y mi esposa. Lo vi alejarse por las calles de la ciudad y me di cuenta de que yo tenía un bulto muy grande entre las piernas, una pequeña carpa. Soy un lopero, me dije. Bajé del bus y empecé a caminar por las calles.

Sin darme cuenta llegué a un café, pedí uno a una linda señorita vestida toda de rojo. Tuve una erección. Le pregunté la hora en que salía. Me la dio. Terminé el café y fui hacia mi casa para bañarme y acudir a la cita con esta chica.

Llegué a mi casa, me bañé y cuando estaba por salir, me llamó mi amigo el lopero. Hola, me dijo, ¿qué haces? Le dije que nada, que no hacía nada. Este me dijo que él tampoco hacía nada, y que si no hacíamos nada, mejor la hacíamos entre los dos. Voy a buscarte, me dijo y colgó. No pude decirle que tenía una cita con una bella chica de no más de veinticinco años. Decidí irme sin esperarlo.

Llegué a la cita y me di con la sorpresa de que un tipo, bastante joven, la estaba esperando. Los averigüé porque me puse a su lado. Le pregunté a quién esperaba y me dio el nombre de la jovencita. Pucha, me dije, mejor me voy… No vaya a tener problemas y ya a mi edad no estoy para peleas por mujerzuelas. Ya estaba por irme cuando le miré los pantalones y sí, sí tenía una carpa entre las piernas, y un bulto bastante sobresaliente… Me le acerqué y le pregunté si le llamaban lopero. Me dijo que sí, y que cómo yo lo sabía. Me han contado, le dije. Me di media vuelta y fui hacia mi casa.

Cuando llegué vi a mi amigo sentado en la puerta de mi casa. Hola, me dijo, te esperé… ¿Por qué me dejaste? Le respondí que había tenido un percance y había tenido que salir de urgencia. ¿Qué te ha pasado?, preguntó. Le dije que estaba un poco mal de la próstata… Este me miró los pantalones y vio la carpa… Me puse rojo de vergüenza al verme delatado. Iba a decirle algo, pero no me salía una sola palabra. Mi amigo me miró y me dijo que mejor se iba. Nos despedimos y le vi alejarse a través de la noche.

Entré a mi casa y tuve ganas de darme una masturbada. Puse un video porno, pero mi pene no se ponía erecto. ¡Las próstata!, pensé. Apagué el video y me di una ducha caliente. Luego, me acosté, y para mi alegría vi que me ponía erecto… Soy un lopero, pensé…



San isidro, diciembre del 2006

Texto agregado el 29-12-2006, y leído por 199 visitantes. (1 voto)


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