A veces me dan ganas de hacer las maletas y dejarlo todo. Dejar a mi familia, mi universidad y mis amigos. Me iría lejos. Así como a una casita en medio del monte, perdida entre verde (ya no me gusta el azul; se confunde con muchos otros colores). A un lugar donde nadie me pudiese molestar y no llegasen comentarios estúpidos. Se quedarían todos atrapados en las ramas de los árboles, para que los buitres se hiciesen con ellos sus nidos. Allí. Allí sería feliz.
Sin televisión, sin luces, sin ruidos, y sin un reloj que me dijese a qué hora hacer las cosas: amaría a todas horas, y así todo iría bien. ¿para qué más?
Eso es lo que intento hacer ahora, pero no sale bien... ¿Será cosa del sitio?
Quizás no sea de ningún lugar. Hace tiempo que no me siento como en casa en ningún sitio. Ni aquí, ni allí, ni más allá.
Ya lo hablamos una vez y me propusiste fugarnos, como en las películas. A México, quizás. Dicen que allí nacen niños preciosos... Si hoy uno de ellos estubiera aquí, no le diría que no. Hoy siento que no echaría nada de menos... que no tengo nada que perder, más que el olor de mi mar. Pero eso, lo podría meter en un bote de cristal bien cerrado, y llevármelo conmigo. Al fin y al cabo, es mío.
__________________________________________________________________________________
MALETA PARA VIAJE A NINGÚN LUGAR:
--> un par de libros con dibujos de colores.
--> 3 sonrisas para mirarlas por la mañana.
--> una peonza, para recordarte.
--> un telescopio, para conocer gente normal de vez en cuando.
--> un calcetín, para tener sueños bonitos por las noches.
--> tres verbos: sentir, tocar y besar.
con eso me es suficiente... ¿Alguien se apunta? No garantizo el éxito... |