Levantarse es un pesar, y dar un solo paso es como mover montañas.
Pero las montañas cuando se mueven no hay quien las detenga.
Un día imposible de empezar, lo único que queremos es que termine rápido, miramos el sol, si es luminoso, nos quema; si no se ve por las nubes es una razón mas para apagarse.
En el espejo ya es claro que no es uno de los mejores días. Quisieras dormir mil años, despertar, comer algo y seguir durmiendo. Pero en ese momento recuerdas que tienes muchas cosas que hacer, tienes que ir al Banco, al supermercado a comprar millones de cosas, venir cargado con las bolsas, limpiar la casa, cocinar, llamar al contador, al mecánico, al doctor, al jefe, a tu hermano, a tus padres o lo que sea que ocupe tu tiempo.
En ese momento nos damos cuenta que no se ve tan mal el día, ya no parece ni tan apagado ni tan caluroso, y de hecho ves que la gente en la calle se ve igual que siempre. Entras al baño y limpias un poco antes de entrar a la ducha, te limpias y aun que el agua esta mas caliente de lo que te gusta, esta bien, y te quedas en medio del agua, creyendo que el día aun puede terminar en cualquier momento, pero sabes perfectamente que estas muy equivocado, recién comienza. Para este momento ya sabes que vas a brillar como nunca, que tendrás de ninguna parte una sonrisa para todos, y una palabra amable, incluso para el conductor del bus, el mecánico, la cajera y el panadero. Sales a la calle y rápidamente la música de tu vida se enciende, ya va al compás con tus pasos. El día ya no solo es soportable, es un día como nunca antes, cruzas la calle y continúas mirando como todo funciona al ritmo de tu vida, el sol te mira intrigado sin entender que sucede con esta persona del planeta que se mueve. Miras al sol y lo saludas mirándolo a los ojos, el te contesta con un rayo de sol que entibia tu espalda, masajeándola. Miras al suelo y sonríes buscando complicidad en las baldosas del suelo, ellas se mueven, te esquivan y rodean, jugando con tus sonidos. Los árboles hacen venias y los autos silban desde lejos para recordarte que ellos también tienen un papel en tu sinfonía
El aire es liviano como nunca y te ayuda con las bolsas del mandado. Las hojas frente a ti se apartan respetuosas. El cemento te sostiene y lo único que tienes que hacer es mover un poco los pies para avanzar junto con el agradable ritmo del suelo.
Como si nada terminas todo lo que tenias que hacer, lo que no se logro hoy mañana se lograra, y lo que no se podrá nunca no es una razón para llorar,
¿Siquiera conocemos que perdimos y debiéramos llorarlo?
Entregas de tu luz a todo el que te mira y ya estas seguro de que el día no podría mejorar ni un poco mas. Te sientas en el sillón y descansas un poco, Miras por la ventana y vez que todo sigue igual, todo funciona y ya no hay nadie que pueda detener el mejor día. Tu ayudaste un poco a moverlo y estas seguro que mañana será aun mejor, pero es bueno no hacerse expectativas...
Un nuevo día termina y el resto del tiempo es tuyo, es la ganancia por un trabajo bien hecho.
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