No se… no se.
Hay veces que me sales por los poros. Veces que no sé que estás ahí, y de repente te enganchas a mi pelo, te cuelgas de mis orejas, te quedas quieto en mi nariz. Hay veces que no se que estás tan dentro, y de repente soy tu. Me sales… me sales por los poros. Cuelgas de mis orejas, y te cuelgas de mi nariz. No puedo negarte… es tan tonto negarte. Es mentirme, negarte. Me afirmo en ti cuando te niego. Y no quiero negarte, porque sé que no estás dentro, pero de repente me sales de los poros.
Sé, un poco sé, que eres la muerte en vida, y la vida en la muerte, que te recreas con tus palabras y amas al que es diferente. Sé que eres vida en vida, y no quiero saber que eres muerte, porque quiero que sigas vivo para quedarte conmigo, en este mundo hostil, en la mierda que significa vivir aquí. Si un día te fueras, te rogaría que te quedaras para hacerme compañía, porque contigo la vida no duele tanto, me postraría ante ti para rogarte que no cierres mis poros, que no abandones mi pelo, te haría un trono en mi nariz… para quedarte así, como estás ahora, en este momento, en este minuto, sentadito en mi nariz.
No se, no se…
Hay veces que quiero ser impermeable, ser justa, ser libre sin causar daños. Me pongo cera en la piel, y cae la lluvia, y cae el granizo, y cae la nieve… y se resbalan. Pero cae la hoja seca, esa que tiende a suicidarse en otoño y me limpia entera, me lava, me frota con jabón para que la cera se vaya, y así vuelves… vuelves a escapar de mis adentros, vuelves a hacerte notar, a pagar peaje para salirme afuera… No sé quién te inventó, pero me alegro de que existas, y me alegro de que de vez en cuando, sólo de vez en cuando, te guste salir, si, salir de mis poros, para sentarte en mi nariz.
|