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Inicio / Cuenteros Locales / Ninive / El maestro(dedicado a islero)

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El Maestro

Hay dos maneras de difundir la luz; ser la lámpara que la emite
o el espejo que la refleja. Ling Yutang

En el último año de liceo, nuestra profesora de historia y literatura fue reemplazada durante seis meses por un viejo profesor.
A pesar del poco tiempo que permaneció con nosotros, considero que fue uno de los educadores más importantes en mi formación.

Desde el primer momento notamos que estábamos frente a un ejemplar desconocido. Entró en la clase apoyándose en un bastón y sin mirar la lista que tenía en la mano, pasó entre los bancos para escuchar el nombre de cada uno. Lo notable fue que desde ese momento nos llamó por nombre, sin confundirse nunca y estableció una atmósfera de complicidad a la que no estábamos acostumbrados.
Su método de estudio era enérgico, tenía una voz estentórea que modulaba con dicción de actor. Cuando leía, en la clase de literatura no se escuchaba el menor murmullo.
Tenía la habilidad de transformar las horas en minutos, convertir lo difícil en estimulante y lo árido en fecundo. El timbre de fin de hora provocaba a menudo un sorprendido ¿Yaaaa...?
En los exámenes escritos no ponía notas; dejaba una palabra en azul; excelente, muy bien, bien y un”visto” en rojo.
El rubor de ese visto dolía más que un cero.

Con él descubrí el gusto por el teatro. Nos llevó a a ver una tragedia de Shakespeare y dos de Lorca. Nos aconsejaba las viejas películas que valía la pena conocer y poco a poco despertamos del letargo trocando nuestra condición de recipientes de informaciones, en ávidas mentes, curiosas y creativas.
Otra de sus artes de magia.

Nuestra clase era mixta y la profesora titular nos había separado en dos secciones, masculina y femenina. El maestro no dijo nada el primer día, pero en las preguntas que dirigía a las mujeres decía, “a ver allí, en el gineceo, ¿quién sabe decirme ...?
Nos hacía reír, cosa que habíamos olvidado en esas clases de plomo a las que nos había acostumbrado su antecesora.
En la segunda clase, antes de dejar el aula escribió una frase en el pizarrón y mientras requintaba su chambergo, se fue sin comentarios.
La frase rezaba: “En la próxima, quiero verles sentados como Dios manda”
Y entendimos que lo que Dios manda, es que los hombres y las mujeres estén juntos.

Es notable que a distancia de cincuenta años recuerde aún la mayoría de las frases que nos dejaba de regalo antes de marcharse. En una ocasión en la que pasé al frente para ser interrogado sobre la batalla de Trafalgar, quedé en blanco y no pude decir casi nada a pesar de haber estudiado.
Esa vez , al irse saludó con un enérgico“hasta la próxima” después de escribir
en el pizarrón: “ la cuestión en la vida no es saber mucho sino olvidarse de poco”, sentí que me la dedicaba.
Cierta vez nos dió a hacer una redacción que consistía en desarrollar la pregunta ¿qué aspiras llegar a ser?
Cuando entregó los trabajos corregidos, uno de mis compañeros tuvo la osadía de preguntarle con una sonrisita burlona, qué aspiraba él a ser. El profesor, que ya tenía edad como para ser su abuelo, miró al atrevido con tal intensidad que le obligó a bajar la cabeza, pero dijo dulcemente:
“Quisiera que un día me volvieran a llamar Maestro.”


Texto agregado el 04-01-2007, y leído por 343 visitantes. (32 votos)


Lectores Opinan
2008-02-19 19:09:42 Linda cuento bien contado. Es sencillo de leer por la forma en que lo narras. Siempre me han fascinado las frases celebres, tu incluiste algunas y fabricaste otras, estupendo. ***** raul_lsz
2008-02-19 13:41:56 Espectacular narración, impecable, entretenida y sumamente profunda y tierna. Gracias por este regalo. Desde hoy figurarás entre mis cuenteras favoritas.***** flop
2007-05-30 16:59:16 Me deja emocionada..muy lindo escrito mis estrellas un abrazo yerma
2007-04-30 18:01:42 Yo he tenido dos profesores así, el primero en el instituto, de literatura, me enamoré platónicamente de él. El segundo en la universidad, de historia (entre otras cosas), fue mi mejor amigo durante veinte años, me hizo seguir sus pasos. m_a_g_d_a200 0
2007-04-27 23:45:36 Las personas especiales siguen vivendo entre nsotros tras su muerte. Ojalá seamos ese tipo de persona para otros y dejar huellas hermosas. Bello relato. campana
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