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DELIRIOS Cuando asistí al siquiátrico por primera vez, fue que la divisé. La Loca me observó a través de los vidrios y me sonrió. Fue amor a primera vista. Era joven y hermosa. La visité con frecuencia e intenté liberarla de la penumbra. Fue inútil. Su mal era irreversible. Mi sueño de tenerla se desmoronó. Jamás sería mía. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |