Anclada en la ventana , como un retrato inamovible en la pared , mira sin contemplar un horizonte lejano y vacío de presencias . Los ojos atraviesan el gélido viento que sopla entre los árboles desnudos , no buscan nada ni en la realidad ni en los recuerdos , sólo observan la oquedad de su existencia , ahíta de todo y de nada , cansada de ser sin ser , de vivir sin sentimientos , de sentir que no vive .
Una lágrima nace a pesar de la resistencia de su creadora , fluye impasible para resbalar indolente por una mejilla árida por la ausencia de otras lágimas , cae irremisiblemente contra el alfeizar y allí se seca convirtiéndose en la nada que siempre debió ser , la nada en la que tal vez hace un instante o tal vez una eternidad se diluyó su corazón .
Anclada en la ventana , como un retrato inamovible en la pared , observa el tiempo pasar mientras la cubre el polvo de la soledad |