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ORGANIGRAMA —Como dijo Ortega y Gasset, es un estado de imbecilidad transitoria. Sentenció Rubén, con ese dejo de suficiencia que le caracterizaba. Pérez acepto el comentario de su jefe con la cabeza mientras se cerraba la puerta del elevador. —Mira que gastarse toda esa lana en un anillo era realmente como para sentirse imbecil. Se dijo, pero estaba en una etapa de su vida que no podía darse el lujo de dejarla ir y Marcela realmente lo hacia sentirse bien, era la primera vez que se sentía así desde ¿la secundaria?. Se sentó en una mesa del fondo y recorrió con la vista el lugar mientras le servían el vino —Sí, es el lugar perfecto para pedirle a Marcela que se case conmigo. Pensó, mientras contemplaba el pequeño estuche en su mano. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |