MANOMORA.
Para fracasados, Fermín. Fermín Manomora.
En tiempos mejores, supo abundar en empeños y afanes que siempre terminaron mal: quiso criar pollos, y la peste los liquidó; se dedicó a la agricultura, y un incendio acabó con la escasa cosecha; adquirió un camioncito para fletes: se lo robaron a la primera changa. Y lo peor: jamás tramitó Fermín un mínimo seguro.
Últimamente subsistía como oscuro ordenanza de un ministerio sin nombre.
Un día, para ganarse el reconocimiento de los padres de su mujer, que lo consideraban un perfecto inútil, a Fermín se le ocurrió cierto ardid: Enviaría a su propia dirección una carta fraudulenta donde se le comunicaría un supuesto ascenso a un alto puesto departamental. Con aquel inocente truco, Fermín se aseguraría prestigio ante amigos y parientes.
En la oficina roba un papel con membrete, consigue un sello e imita la firma del ministro. Redacta la nota —abundante en conceptos elogiosos— y la despacha mezclándola con la correspondencia oficial.
Pasa una semana; dos pasan, y la carta no llega. Fermín, impaciente, se pregunta qué pudo haber ocurrido. Consulta archivos, inquiere a empleados, investiga procedimientos. Pero es inútil: nadie sabe informar el destino de aquella carta.
Un mes después, el cartero visita la casa de Fermín.
—Viejo, una carta del ministerio —anuncia la mujer sacudiendo en lo alto un sobre inconfundible, con un escudo en relieve.
—¡Ahh…! —dice el otro—. Debe ser por el ascenso.
—Un ascenso —repite la mujer—. ¿Vos?
Fermín Manomora lo toma, finge la mayor alegría del mundo y abre. Sus ojos recorren las pocas líneas, y la ansiedad hace dar a ella saltitos de alegría.
—¿Y?…¿Qué te dicen? ¡Leé de una vez!
—Rogamos pase por esta dependencia, Sección Tesorería, para la respectiva notificación...
—¡Te subieron el sueldo, Fermín!
Pero él, pálido, impone silencio con una mano temblorosa. Y sigue:
—Por razones presupuestarias y de racionalización según decreto bsss, bsss....
—¡Dale, viejo! ¿Qué más? ¡Qué más!
—…ha sido declarado cesante en su función de Auxiliar de 10a. Dese: Agustín Malatesta, ministro.
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