Claroscuro
la pluma y mi mano
sin tinta ni vida
gesticulan cansancio,
derrota,
de un cuerpo fatigado,
mermado por los años.
La ansiedad se duerme,
no muerta aguarda
indecisa en la penumbra...
Y mi mente,
libre y ligera,
se acopla
a los pliegues de la vida;
permanece perpetua,
en pie de guerra.
Churruka, 31.10.2006 |