El lado positivo de usar lentes de por vida, desde la más tierna infancia y de haber soportado el escarnio de los compañeros de la niñez, es que el marchitar de mis ojos no será un golpe a mi orgullo por dos sencillas razones; Mi orgullo ya estará totalmente curtido. Y claro, cuando los primeros objetos se tornen ambiguos, lo arreglaré cambiando las micas, aduciendo que las anteriores, por ley natural habrán envejecido. |