La última noche.
Acuchillada en un rincón de la habitación del motel, lo único que rompía el silencio era la respiración acelerada del necrófilo,no bastó toda la pericia y sensualidad de la prostituta para satisfacerlo ,fue necesaria su muerte -cuántas veces se había sorprendido a sí mismo en estas circunstancias ...ya no lo recordaba, mientras disfrutaba del cuerpo inerte lo único que le interesaba era acabar antes que la rigidez fuera total...El amanecer contrastaba ,tan cálido e iluminado,con la frialdad y la palidez de la escena total donde no hubo ni perdón ni olvido. |