Y mira tú, yo que creìa que el amor no era ciego, porque nosotros hablabamos con los ojos, habiamos contruidos cierto ojocedario, un nuevo lenguaje lleno de miradas y parpadeos, bastaba con el encuentro de nuestras pupilas para decirnos que era eso que sentiamos.
Pero demoré mucho en entender que el amor no es ciego, pero tampoco ve bien, de hecho creo que el amor tiene astrabismo, porque mientras ella me miraba a mi, amaba a otra persona. |