Érase que se era en otro tiempo que ya fue,
Cuando se veía como nuevo lo que hoy viejo es
Como mañana se recordará lo que presente se ve:
Que tres buenos reyes nombrados magos
Dieron regalos allá en Belén,
Dicen que oro y mirra ofrendaron
Y desde luego incienso también.
Y ante un lindo niño se arrodillaron
Inclinando las coronas a sus pies,
Con reverencia sincera adoraron
Y con alegría le sonrieron después.
Valiéndoles así a aquellos buenos magos
Por aquella muestra de humildad
Ser recordados largamente,
No como gobernantes o tiranos
Sino como sabios reverentes,
Por una perdurable eternidad.
El tiempo en fin siguió su marcha
Y ahora santos magos reyes son,
Se les recuerda anualmente con roscas,
Y varias risas de celebración.
A estos señores aunque les frustre mi frustración
Sepan que no me tienen muy complacido,
Ya que no me trajeron lo que les había pedido
Y creo que al único que le ha pasado no soy.
Y es que no les cabía ni en el caballo ni en el elefante,
Aquella estrella que les pedí anhelante,
Y ni siquiera les cupo ni medio destello,
En la segunda joroba del buen camello.
Pero no hay cuidado los entiendo,
Se que las estrellas guían pero no se regalan
Pues son lindas por estar altas y no bajas,
Ni se envuelven con un lindo listón
Y que ellas no vienen en cajas
Sean grandes o chicas de cartón.
Y es por eso que mientras los niños estrenan
Felices con la tierna ilusión del que no sabe,
Y en este día se divierten y juegan
Y quieren que el día no se acabe,
Yo es pero a que llegue la noche bella
Para poder contemplar mejor a mi alta estrella.
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