Desde que llegaste a mi vida,
todo quedó pequeño
ante tanto sentimientos.
Nuestras vidas se cruzarón un buen día,
con ayuda de este mundo mágico
que es la escritura.
Las conversaciones interesantes,
erámos y somos racionales.
Cabeza y corazón, amor inteligente
explorando un mundo, para ambos diferente.
Yo, Española, tú Peruano
pero el amor a fin de cuenta
es igual siempre.
Te dí el visado de mis emociones
y entregaste en el Consulado
de mi corazón toda tus verdades.
Más no era suficiente
y digan lo que digan la gente,
nada me impedira amarte.
No es preciso que me prometas,
porque está sellado,
el amor que me tienes,
cuando ya por fin logramos,
en Octubre encontrarnos.
Catorce días, que apremiarón,
con la decisión en conjunto de pronto
tu y yo casarnos.
A tí, te deleito estos versos,
a tí, que me llenas por completo,
tan sencillo y tan intenso.
Mi vida es tuya y tú ,
que posees un potencial
en conjunto a mis necesidades,
es como si ya te hubiése poseído antes.
Brillas como el arcoiris,
luces como un zafiro en mi dedo anular.
Pues eres el hombre de mi vida
con el que deseo estar.
Envejecer contigo,
ser madre y abuela,
ser esposa y amante,
nada ni nadie
impedirá que sigamos vitales,
entregados mutuamente
para siempre y con constancia
respetarnos y amarnos.
A ti, mi amor, Juan Carlos
|