El ultimo de los recuerdos se nubla,
con cada exhalación se pierde un detalle, una linea,
son pocos los segundos
que le quedan a esta existencia maldita.
Todo está tranquilo,
los sentidos se han ido apagando,
las emociones dejaron el puerto hace días,
los sueños se han sumergido.
Las palabras pierden su poder,
las frases ya no contienen vocales,
ya no hay manera de decir
lo que nunca se pudo, lo que nunca se quiso.
El frío se intensifica,
las manos se congelaron,
las lagrimas (que creía agotadas)
volvieron.
Ya es la hora:
Que la insignificancia de mi voz
y la transparencia de mi cuerpo
se conviertan de nuevo en polvo de estrellas.
Veinte metros más abajo
la nada me espera.
... mañana, nadie recordará mi nombre... |