Una vez, un primo mío tuvo una novia.
Era una mujer escultural, cada vez que cruzaba la calle creaba un grave problema de tráfico.
Mi primo era feliz, sobre todo por la envidia que suscitaba entre sus amigos.
Pero como la felicidad no dura eternamente, la de mi primo duró el tiempo que tardó el banco en cancelar su tarjeta de crédito.
Y mi primo, que era poeta, le dedicó estos versos :
Para ti, mi Visa...quiero decir, mi vida
Te vas a morir de risa !
Sabes ?...desde que te trato
nada me sale barato.
Siempre, con una sonrisa,
apoquino con la Visa.
Antes, cuando no existías,
mis sinvergonzonerías
me costaban la mitad.
Ay, Señor ! ...la libertad,
abarata las orgías.
No te rias,
soy una calamidad !
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