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Inicio / Cuenteros Locales / clepsidra / El suicidio

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‘El suicidio’

La nada le hinchaba las vísceras insuflándole un acido dolor metálico en el pecho. Había dejado de comer hacia días, semanas y tal vez meses; la bandeja de provisiones quedaba disuelta en el pavimento después de que un voraz auto se engullera el contenido de una trenza de asado al ajillo bien sazonado. Pero no siempre había sido así, en épocas anteriores brillaba en el círculo de la sociedad y lucia esplendoroso. Toda una generación de señoras se había divertido con sus salidas ingeniosas y sus peinados modernos.

Los zaguanes ahora agrios de recuerdos vestían sombras de luto. El ídolo de antaño era un burdo arquelin sin tiempo ni memoria. No recordaba cual fue el episodio que le llevo cuesta abajo: si la perdida de su pareja o de la dignidad de si mismo y tal vez el abandono a su ambición de ser hombre y se entregara moroso al abismo. Su madre ya no vivía...No dejó escrita ninguna confesión ni una carta fervorosa a sus familiares cercanos. Pensaba que su paso por la vida no dejaba huellas y era mejor de esta manera: no ser reconocido por los que vinieren detrás. Y cuanto antes mejor lleguen el olvido y el polvo…

La cuerda era un péndulo que cortaba la habitación en dos cuadros. Curiosamente hacia días que no se duchaba y su barba aunque rala manifestaba una mueca de desasosiego. La cama parecía un sepulcro desprolijo, en donde se encontraban crecidos musgos y arbustos; las semillas que cayeron en las sábanas y dormían su siesta como únicos latidos de vida. Se traicionaba a si mismo, quedando en un rincón las travesuras robadas a la infancia. Recorrió por ultima vez con la vista el cuarto como despidiéndose ganando un ultimo vértigo en la inquietud de su impulso. Tomo la silla y coloco la cuerda en su cuello y la ajusto en un ademán violento. Desde el fondo un viejo sillón de hamaca se meció solo en un quejido visceral de parto. Creyó sentir el grito de su madre cuando rompia aguas y exclamaba liberada su nombre... La soga quedo dando sus ultimos giros como un testigo silencioso y cruel

Texto agregado el 21-01-2007, y leído por 199 visitantes. (12 votos)


Lectores Opinan
2008-01-22 21:51:01 Me gustan mucho tus escritos, excepto este. Tal vez por el tema, tal vez porque me transmite una extraña morbosidad al narrar el hecho con más fuerza que las razones o su mensaje... Con todo mi respeto, porque definitivamente eres una gran escritora. yomismosoy
2008-01-11 14:13:12 Muy bueno! Yo apenas le haría algún retoque formal. Realmente es un relato notable. nesravazza
2007-05-28 04:01:42 Brillante. Sólo revisaría el remate. Viene con mucha fuerza tu relato y cae sobre el final, quizas como el suicida , claro, no lo sé. felicitaciones. Mercedes mechitagarcia
2007-02-11 21:05:10 Se nota que posees el alma de un poeta. Cchp
2007-01-25 16:11:21 Me encanto, creo que enmarca muy bien una fría y cruel realidad, lúgubre y con unas pinceladas de tristeza, me encanto/***** kncocaldero
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