Un día en la vida nos encontramos, humedécimos los pudores en la corriente del río. Fuiste reina blanca, yo, alfil negro..
Un día en la vida decidimos ser viento para fecundar la tierra y arrancarle sonidos al carrizo, a la hierba.
Un día en la vida hubo flores que macularon nuestras vidas.
También existieron tiempos en que la tierra se hizo gris y abrieron fuego los tambores del silencio.
Todo se fue, pero un día volvió, como vuelven las mariposas, como vuelve lo que nunca se pudre... quizá vestido con menos fuego, pero sí con eternidad...
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