Hoy llueve sin cesar, gotas que limpian el alma y suavizan la razón. El sonido recuerda el paso del tiempo, el camino que conforma la vida. Una puerta se cierra pero otra se abre, un ciclo comienza.
Las gotas reclaman mi atención, caen sobre una mesa de cristal, miro hacia ella y veo mi reflejo. Un instante, un momento de una mágica noche, yo sonrío y mis ojos reflejan una felicidad serena y completa. El pelo recogido, color cerezo con hilos dorados, este gran pintor ha sabido captar a la perfección el momento.
Cierro la ventana a la inmensa montaña que me cobija, es cálido el interior y mi aliento dibuja una burbuja en el cristal, en el mismo lugar que mi corazón empieza a escribir con letra sincera y llena de cariño “Feliz cumpleaños, JUAN”.
26/01/2007
|