Diosa, la muerte te ha arrojado
fuera de sí/ deshabitada/ trashumante
bebes los guijarros del destiempo
has visto/ has sentido
a Borges Girondo Cortázar
nombrándote en alegorías
muecas desde lo utópico.
En tu escenario de malentendidos
aplauden
con el nervio tatuado de lecturas inconclusas
a sorbos/ en gemidos
verdaderamente/ en duelo/
con un soneto visceral y triste
te han perdonado.
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