La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]
Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Redonda
Eventos
Enlaces
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / Herroda / Perdido en mis sueños

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo [C:266643]

… y sentado a mi lado se encontraba aquel apuesto hombre que me murmuraba al oído y con sus frases cargadas de amor se estaba convirtiendo en el dueño de mi corazón…

-¡Emma levántate que llegarás tarde a estudiar!, fueron esas las palabras que rompieron con la magia de aquel instante dentro de mis sueños. Fue por ese llamado de mi madre que me quedó el sueño inconcluso pues en ese momento quería saber cómo habría terminado. Me levanté siempre pensando en ese magnífico sueño pues mientras me preparaba para ir a clases por mi cabeza pasaban cientos de posibles finales y en todos, un apasionante beso corría por mi mente.

En el camino a la universidad reconstruía los instantes de aquel sueño y lo primero que recordaba era que por un hermoso bosque lleno de coloridas flores y grandes árboles caminaba sin rumbo alguno, parecía un sueño como los de siempre en los que inexplicablemente termino volando o una sensación de vértigo como si fuera a caerme hacía que me despertara. Luego de adentrarme en el bosque una silueta apareció a lo lejos, aparecía y desaparecía por detrás de los árboles como queriendo esconderse, inmediatamente corrí en su búsqueda. Cuando estaba cerca noté que un apuesto y simpático hombre vestido de blanco me sonreía y de alguna manera me invitaba a jugar con él a seguirlo, fue hasta la orilla de una gran laguna en la que dejamos de correr y frente a él me dio un abrazo que sentí como verdadero. Yo no hablaba en aquel sueño, o bueno no recuerdo haberlo hecho, solo la romántica voz de aquel hombre inundaba el silencio del bosque hasta que mi madre notó que era tarde ya para ir a estudiar.

Olvidé lo del sueño por un par de horas, no lo comenté con ninguna de mis amigas en la universidad y solo hasta que en la tarde llegué a casa volvió a apoderarse de mi mente hasta que llegó en la noche la hora de dormir y volver a soñar, esta vez quería que no me despertara nada ni nadie si mi sueño resultaba mágico como el de la última noche. No tardé mucho en quedar dormida y volver a soñar…

… sentada junto a la orilla del mismo lago de mi pasado sueño me encontraba y sin notarlo al principio, el apuesto hombre permanecía de pie detrás de mí.

- ¿Por qué te fuiste?, me preguntó el apuesto hombre con un tono de tristeza en su voz.

Volteé hacia él instantáneamente y lo miré fijamente a sus verdes y brillantes ojos, una sonrisa se escapó de mi rostro de la que él se vio contagiado. Me invitó a subir a una pequeña embarcación impulsada por remos y sostuvimos una pequeña conversación.
-¿Cómo te llamas?, me preguntó.
-Soy Emma, respondí tímidamente ¿Y tú cómo te llamas?
-Me llamo Jean Paul.

Unos segundos de silencio se apoderaron del instante pero volvió a formularme aquella pregunta con la que me dio la bienvenida.

-¿Por qué te fuiste?
-No quise hacerlo pues desperté repentinamente y en cualquier momento volveré a hacerlo.
-No quiero que te vayas, quédate aquí conmigo pues no me gusta estar solo, dijo Jean Paul desesperado.
-Imposible, pues ya despertaré y dejaré de soñar. Tú no eres real, ¿verdad?
-Si lo soy, aquí soy tan real como tú lo eres y tan solo dos noches faltan para que desaparezca de tus sueños, permanecerás por siempre a mi lado si así lo decides y para que esto se cumpla tendrás que darme un beso…


-¡Emma levántate!, gritó mi madre, mira la hora que es.

Otra vez mi madre había cortado mi sueño, confundida por lo que soñaba me preparé para salir a estudiar. Consideraba imposible lo que me pasaba y creía que había sido una enorme casualidad haber tenido la continuación de un sueño que comenzó dos noches atrás, ahora con menos razón lo comentaría con nadie pues sabía que mis amigas no me creerían y se burlarían de mí. El día me pareció eterno y no lograba concentrarme en mis clases, me preguntaba si en la noche cuando durmiera continuaría ese sueño y si así era, aún no me decidía si besar a Jean Paul pues no entendía qué pasaría si lo hacía. Llegó la noche y cuando quedé dormida aparecí de nuevo en el paradisíaco bosque, esta vez Jean Paul permanecía sentado frente a una hermosa casa hecha totalmente de madera.

-Te estaba esperando Emma, quiero mostrarte el lugar en el que vivo.

Seguí a Jean Paul tímidamente y nos adentramos en aquella casa que olía a jazmín. Todo permanecía reluciente y el interior de la casa era hermoso, había grandes cuartos, una hermosa sala y un balcón con una inigualable vista al bosque. Permanecimos en el balcón admirando la belleza del bosque.

-¿Ya lo decidiste Emma? Mira que después de éste solo te queda un sueño conmigo.
-Aún no lo sé pues te confieso que me da un poco de miedo, le respondí con voz nerviosa.

No hubo más comentarios en ese instante, Jean Paul pasó su brazo derecho sobre mi cabeza y me abrazó inesperadamente. Así permanecimos sentados admirando tan maravilloso paisaje hasta que unas ganas inexplicables de besarlo salieron de mi interior. Sin pensar en lo que pasaría giré mi rostro en dirección al de Jean Paul y un dulce beso brotó de los dos en ese momento.

-Gracias, dijo Jean Paul mientras sonreía.
-¿Y ahora qué pasará?, le pregunté confundida.
-Permanecerás aquí para siempre conmigo.


-¡Emma levántate!, gritaba la madre de Emma.

Esta vez la madre ya no tendría respuesta alguna pues su hija de la cama ya no se levantaría porque su corazón ahora pertenecía a otro mágico y lejano mundo.

Texto agregado el 28-01-2007, y leído por 52 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2007-01-31 23:19:32 bueno pero despues de todo me imagino que es cuento.. jajajajaj rebecaonline< /a>
2007-01-31 23:18:01 Todo me gusto exepto en final..wao se tubo que quedar..**** rebecaonline< /a>
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte!]