|
La mujer idiota Sacude su pelo hasta que brilla, se sienta al borde de la bañera...a pensar...se dejó un amante en Lisboa, el sujetador en el bolso, y a la niña con su madre. Hipotecó sus días con un señor de bigote tieso y mano dura. El ya tenía tres hijos, así que, mujer idiota, no quiso a la tuya. Hoy le ha roto la nariz a Sonia, su hija. Podría haber sido la tuya. Tu nariz, o tu hija. Un día puede que te rompa la cabeza. La mujer idiota se deja resbalar de la bañera y llora amargamente. Tiene el corazón roto. Yo le dije despacio "mamá. Si no lo tuvieras roto, no sería un corazón". Pero allí sigue, sentada en la bañera y con el pelo brillante; el protocolo de la ducha cada vez se hace más corto. Ya no llora. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |