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Inicio / Cuenteros Locales / mortalesperoeternos / Monólogo de una mujer de piscis

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Comienza un año nuevo y todo vuelve a empezar. Se vuelven a tirar las cosas viejas. Se hace la encuadernación de esas hermosas ediciones que se fueron juntado en el transcurso de los doce meses, y que quedarán para el resto de sus días aplastadas junto con todas las demás en la biblioteca. Se cambia la ropa de media estación por la de verano, las hojotas, las mayas, las polleras y las bermudas. En algunas casas se arma la “pelopincho”, y en otras se planean las vacaciones ideales.
El comienzo del año está cargado de nuevos sentimientos, nuevas emociones. Algunos prometen hacer fielmente la dieta, y otros gimnasia. Están los que se ponen melancólicos y los que ven en esta etapa una nueva posibilidad para cambiar y que todo sea distinto.
Y en algunos casos, el nuevo comienzo significa arrancar completamente de nuevo. Olvidar esa relación que tantas vueltas tuvo y al final se rompió. Sanar todo lo que se encuentre herido y volver a intentar encontrar el amor.
Lola no estaba muy segura de haber hecho lo más correcto que podía haber hecho. Ella estaba muy tranquila, no se culpaba. Ella entendía que era un ser humano, que tenía derecho a equivocarse, pero en el fondo le era difícil definir el sentimiento que la acongojaba.
“Cuando algo está cagsado desde el principio, no hay forma de revertir la situación. No sé ni para qué hice caso a mis impulsos, a la intuición femenina. Mira la intuición, una amiga ¡eh! . Peor no me pudo haber ido, la próxima voy a consultar a mi voz interior, ¡¡¡pero para hacer lo contrario!!! No ya sé que no es tan así, que las cosas pasan para que aprendamos, que ahora tengo que tratar de no cometer los mismos errores, que no tiene por qué pasar lo mismo nuevamente y bla bla bla. ¡Ya lo sé!. Conozco el discurso. Pero ahora no puedo pensar en eso, ahora no puedo pensar. Ahora lo único que me pasa es, que no sé que me pasa. No sé si tenerle bronca, si tenerle lastima, si entenderlo, si odiarlo, si perdonarlo, si ir a buscarlo, si condenarlo, si... En realidad nunca entiendo de que se trata todo esto... en realidad sólo un día estaba un poco aburrida, o como algunos dicen, “vi luz y entré...”. Claro, lo que no vi fue el cartel de al lado que decía “mujer sensible abstenerse”, o tal vez lo vi, y me hice la boluda. Y todos nos hacemos los boludos cuando estamos medio solos. Cuando ya pasó tanto tiempo, que antes de cagar una amistad o de volver a un pasado tenebroso, preferimos agarrar eso primero que venga. Y después claro, ¡agarrate Catalina!
Pero vos sabes, yo te lo conté, al principio fue todo hermoso. Bueno, exceptuando el primer principio, cuando él estaba de novio. Por suerte (¿o por desgracia?). Después la dejó y ahí comenzó lo hermoso. No puedo mentir por despecho. Este no era el vaso medio lleno y medio vacío, era una botella de plástico un poco vieja, en la que quedaban algunos restos de gaseosa pegoteada, pero en fin, también sabrosa. Aunque puede que exagere un poco... o no... las relaciones son delicadas, relacionarse es algo sencillo o que debería ser muy sencillo, pero nosotros solitos lo complicamos, y termina siendo una de nuestras peores pesadillas. Hombres y mujeres viven infiernos por no saber relacionarse, por no saber hablar, pedir, o por no saber perdonar ni amar. Es insólito pero todos alguna vez lo vivimos, algunos aprenden muy rápido, a otros les lleva más tiempo. En fin, las relaciones con otra persona son muy útiles para conocernos a nosotros mismos. Cuando dos se conocen, se chocan dos mundos completamente diferentes... y ahí surge la armonía o el caos.
En mi caso, y para la poca experiencia que tuve en esta vida, obviamente surgió un terremoto, se alborotó mi conciencia, mi alma, mi vida, mi mente, me alboroté yo misma.
Y bueno la cuestión es que la primera vez que entré a su casa, me vi obligada a hacer una semi-cena con toda su familia. Su familia no era muy normal, o para ser sincera, tenía el mismo grado de anormalidad que la mía. Esto no siempre está tan a la vista, las mujeres siempre le echamos la culpa a la familia de él, a las pobres suegras y cuñadas... como sí nuestra familia fuera de lo más normal.
Pero cuando uno se introduce en un lugar nuevo, y siente miradas por la espalda, por la nuca, los pies, las manos... empieza a surgir una dulce incomodidad que genera varios pensamientos: “estaré mal vestida”, “no tendré las uñas arregladas”, “no, seguro que me habré transpirado”, “uhh, la hora de comer, ¿pongo la mesa o me quedo sentada?”, “tal vez tendría que haber esperado más tiempo, van a pensar que soy cualquiera”, “y bueno, ya fue, de última me peleo, uno más uno menos”, “ya sé lo que debe ser, debo tener un pedazo de la empanada de verdura entre los dientes, sin duda necesito ir al baño”... que complicaciones, con lo simple que sería sentir “yo soy esta, y si no te gusta problema tuyo... y si no te gusta, no te hagas problema que a tu hijo sí”...
Y después viene lo de siempre, habla poco, habla mucho, es vergonzosa, es muy extrovertida, es una melosa insoportable, no te muestra afecto, es medio víbora, es demasiado buena... Y bla bla bla, todo lo que se dice o no se dice, las comparaciones con las ex, ex, ex, con los propios integrantes de la familia, lo que piensa el padre y lo que dice la madre, ahh y también lo que sospecha la hermana... Las habladurías, el que dirán, son cosas por las que todos tenemos que pasar, hasta que uno se gana una baldosa y bueno ahí ya pierde un poco esa falsa importancia. Y tanto tanto Lola dice y dice, y se termina encariñando...
Ahhh y bueno... todo depende siempre de la relación que se establezca con la persona que te introduce en ese nuevo mundo. Eso depende, puede que él te desenvuelva la alfombra roja para que deslices tus pies sobre ella hasta llegar al destino, o que te pase como a mi, Dolores, y cuando entres en su habitación encuentres carteles y fotos de la ex novia por todos los lados que quieras... Al principio no es para nada doloroso. Una mujer de piscis, o al menos esta mujer de piscis en particular, no entiende en ese momento que está en la habitación del novio, no entiende que el cartel es de la ex novia, no lo asocia, no lo registra, y después cuando llega a su casa se pregunta ¿eso que vi habrá sido real o me lo imaginé? ¿lo habrá hecho a propósito? ¿Tendría que haberle dicho algo?... Y algún día surgen los reproches, o al día siguiente, cuando en la llamada telefónica él con toda su euforia dice que es la tercera vez que le pregunta que le pasa y que ella contesta que nada, y bueno a la quinta o sexta a ella se le ocurre contestar “¿Qué carajo haces con un cartel que dice TE AMO de tu ex?... Y bueno él responde, ahhh era eso... no te hagas problema, no es nada, ni siquiera me acordaba que estaba ahí, ni siquiera lo registraba. Lo peor es que seguramente sea cierto, los hombres cómodos que tienen novia o mamá ni siquiera saben a donde dejan los calzoncillos, y menos un cartelito... Pero como una vieja amiga decía, ante todo el respeto, el respeto es un requisito indispensable en el amor, y en todos lados. Además es un detalle, que marca un estilo, una clase. Cualquier tonto puede no tener respeto. Pero un hombre astuto, inteligente, y que tiene interés, es generalmente respetuoso.
El cartel fue una boluidez, pero los pequeños detalles, con el tiempo llevan a su propio resultado. Hubiera sido mejor que no esté, pero ahora ya lo sé, ahora y no antes.
Lo bueno de las relaciones es, como te decía anteriormente, conocerse. Saber que a una le gusta que le regalen flores y no puteadas; que le digan que hoy está divina y no, ni me di cuenta que estuviste 5 horas en la peluquería; que le repitan lo mucho que la desean y no que la apuren para no llegar tarde... Saber que se prefiere una relación puramente sexual antes que ser cornuda; hay que decir que no a tiempo y dejarse llevar, sin prisa... Saber que no querés estar un domingo mirando la tele en el sillón con toda su familia, y que preferís salir con tus amigas... no siempre se nos hace fácil decir que sí o decir que no, pero tiene que serlo, se puede aprender!
Entre tantas idas y venidas, suelo olvidar el punto central. Así que retomando y resumiendo así comenzó a nacer esta cosa que algunos llaman noviazgo. Ayyy los títulos... dejo la puerta abierta para otra ocasión. Hay quienes dicen que las parejas se contagian entre sí, por eso es importante tener la mente clara, saber de limites para uno mismo y para el otro... Y así me sucedió...si ahora lo imagino, veo al demonio de tasmania girando más o menos treinta y cinco veces alrededor mío y yéndose hacia la otra punta, dejándome mareada y sin noción de la realidad...
Primero no peleaba ni en joda, y a los cinco meses seriamente estaba subida al ring...
Primero no tenía ni medio pelo de celos, y a los cuatro meses hasta le revisaba el teléfono...
Una mujer de piscis, no siempre es de piscis... A veces es de aries, a veces de escorpio, o incluso de géminis...
Y como está el dicho ese de que la ocasión hace al ladrón... La ocasión también hace a la celosa, a la envidiosa, a la depresiva, a la peleadora... Pero la mujer de piscis, así como la de libra, la de cáncer o cualquier otra, tiene mucha inteligencia... y puede aprender a elegir.
La ocasión puede llegar a hacer al ladrón, pero no olvidemos que antes de ser ladrón, en la ocasión pudo elegir...
En su momento todos tenemos muchas chances y optamos por una. Elegí la peleadora, la celosa, la depresiva... e hice de la relación un infierno, acompañada por alguien que quiso lo mismo.
Así que en cuanto lo quise pensar el mundo entero me gritaba por favor que deje de regar mis cuernos, porque el mundo era infinito y esta vida no...
Y cuando comencé a pensar... decidí darme vuelta, no para olvidar y evadir, sino para buscarlo... en algún lado debería estar el cartel que decía “entrada gratuita para pelotdas que quieren perder el tiempo”... No tuve mucha suerte en encontrarlo, pero si en otras cosas... las diferencias... Encontré las diferencias... aprecié las diferencias... Vaya a saber que persona adulta me hizo creer que cuando "te enganchas" a alguien tenes que acapararlo, aunque no lo ames, aunque ni siquiera te guste físicamente... la cosa es no quedarse en soledad. Y yo, Lola, hoy pienso algo muy distinto, pienso que uno puede divertirse mucho mucho mucho, y que eso no te obliga a amar al otro, a enamorarte; que uno tiene que probar, que conocer, que experimentar, para saber que es lo que le gusta; tiene que darle al otro la mayor libertad posible para que sea quien es. Y que cuando llegue el amor, el verdadero amor, el que se siente en cuerpo y alma (así dicen), ahí uno no puede bajo ninguna razón, concepto o circunstancia dejar que se escape, ahí tiene que dar todo lo que más pueda... sin importar la edad ni la raza, sin importar que el sol se encuentre o no sobre piscis...

Texto agregado el 01-02-2007, y leído por 224 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2008-03-09 19:08:07 no dejemos que un rótulo como "piscis" nos defina. nattu_
2007-02-01 22:23:40 Revisión de teléfonos y cartelitos, no es patrimonio de piscis... alado
2007-02-01 13:05:57 Me gusto eres una mujer normal con todo los derecho de elegir tu camino a tomar o no tomar .Te deseo lo mejor de lo mejor!!***** terref
 
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